jueves, 8 de mayo de 2008

riesgo de la calle

Niños de la calle: el futuro en riesgo
¿Por qué hay niños en las calles? ¿Qué hacen allí? ¿Qué riesgos corren? ¿Qué se puede hacer para enfrentar un problema que crece cada día y parece no tener solución?

Raquel Fernández

En cada semáforo, en los mercados, en los centros comerciales, en las concentraciones populares por cualquier motivo -procesiones, ferias, mitines políticos, encuentros deportivos-, ahí están ellos, ofreciendo chicles, caramelos, cigarrillos y mil chucherías. O, simplemente, atentos a cualquier descuido para completar por las malas el dinero de la comida.

Son los niños y niñas de la calle, niños generalmente sucios, con los zapatos rotos o descalzos; vestidos con ropa demasiado grande -procedente de muchos usuarios anteriores-, o demasiado pequeña
-creció el niño, pero la ropa no-; con el pelo larguísimo porque nunca hubo reales para ir al barbero o rapado, porque cuando hubo reales, lo pelaron lo más posible para que durase bastante, de ojos temerosos y audaces al mismo tiempo, azotados desde antes de nacer por el rechazo social y la miseria. Pero capaces de reir y jugar. Porque son niños, y los niños niños son, aunque sean niñas y niños de la calle.

Ellos son el último eslabón de la miseria, los más indefensos. Son los que reciben el último empujón, el que ha ido acumulando violencia y brutalidad desde las altas esferas de la sociedad despeñándose de peldaño en peldaño hasta llegar a desplomarse sobre ellos. Pero de algún modo ellos logran esquivar lo más duro del golpe y sobrevivir con brillo en la mirada.



Un panorama desolador
Nicaragua es un país abrumadoramente joven. Según estadísticas publicadas por UNICEF, el 50% de los 4 millones 100 mil nicaragüenses que viven hoy en Nicaragua son menores de 16 años, lo que daría una población infantil cercana a los 2 millones.

Datos confiables señalan que aproximadamente 600 mil menores viven en situación de riesgo, pero esta cifra parece muy conservadora. En el país, el índice de desempleo supera el 60% y son precisamente las familias de más bajos recursos las que tienen mayor número de hijos por desconocimiento de los procedimientos de planificación familiar, por falta de recursos para adquirirlos o por prejuicios morales para aplicarlos.

Es necesario entender como "menor en riesgo" no sólo al que corre el peligro de convertirse en un delincuente, sino también el que se aproxima a la muerte por hambre, lo que está ocurriendo cada vez con mayor frecuencia en Nicaragua. O al que corre el riesgo de acceder a la subnormalidad por el camino de la desnutrición.

En este contexto, parece más creíble que sean 600 mil los niños que cuentan con protección suficiente durante los primeros años de su desarrollo, mientras el resto, millón y medio, se encuentran corriendo graves riesgos de diferentes tipos: social, económico, nutricional, moral o todos a la vez. Las palabras engañan: los niños y niñas considerados "en riesgo" no son los que de verdad corren riesgos, sino aquellos que, en su edad adulta o desde ahora, pueden poner "en riesgo" a la sociedad "decente". Es claro que un ladrón diestro en escalamiento o un hábil asesino con navaja trapera ponen en mayor "riesgo" a la "buena sociedad" que un subnormal por desnutrición.


http://www.envio.org.ni/articulo/813

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante la publicación… de hecho son cosas que se ven por todos lados y por mi parte jamás le presté atención… igualmente yo creo que la carenciación no es una salida a nada… no lleva a un progreso, sino a un sedentarismo y costumbre a tener un plato servido.. eso no quiere decir que elo gobierno los tenga que dejar en la calle sin “NADA”… pero una iniciativa es una forma no?... es mi opinión solamente.

Dilaca dijo...

Hola:
Creo que Ana ha planteado su mirada para promover la polémica.
Si nos detenemos y enfocamos en la problemática de los niños, preguntémonos¨¿qué puede hacer un niño que ya nació en una familia con destino incierto?

 


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